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Caída importante de todas las izquierdas. Inquietud profunda de la izquierda socialista. Crecimiento espectacular del centro. Inquietud significativa de la derecha moderada. Irritación imprevisible de la extrema derecha. Ségolène Royal, socialista, la favorita del año pasado, se hunde lentamente. Nicolas Sarkozy, conservador, triunfador en todos los sondeos, se estanca. François Bayrou, centrista, crece y puede aspirar al triunfo final.
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La última ola de sondeos confirma y amplía la tendencia de las últimas seis semanas.
François Bayrou, que solo contaba con 6 o 7% de intenciones de voto, en la primera vuelta (24 abril), a primeros de año, tiene hoy entre 21 y 24%. Un salto espectacular de 15 a 17 puntos. El candidato centrista se beneficia de las posibles intenciones de voto de los electores socialistas y de centro izquierda decepcionados por la candidata socialista. Y de los lectores centristas tradicionales, inquietos por la personalidad “enérgica” de Sarkozy.
Ségolène Royal, que se cotizaba de 27 a 30% de intenciones de voto, en la primera vuelta, a finales del 2006, ha caído a 24 o 25%. Un retroceso de 3 a 7 puntos que confirma los sucesivos intentos de “relanzamiento” de una campaña salpicada de patinazos, meteduras de pata, micro escándalos y una decepción palpable. Sin olvidar el retroceso de voto de todos los candidatos de extrema izquierda y comunista.
Nicolas Sarkozy sigue estando a la cabeza de todos los sondeos, en la primera vuelta, con unas intenciones que oscilan entre el 26 y el 29% de las intenciones de voto. Una caída de 3 a 4 puntos que se interpreta como una erosión imprevisible.
DERECHAS: 60/65%
IZQUIERDAS: 35/40%
El total de los candidatos de derecha moderada, derecha nacionalista y extrema derecha suman entre el 60 y el 65% de las intenciones de voto. Mientras que las izquierdas se estacan o retroceden hasta el 35 o 40%. Una Francia muy conservadora está tentada por eliminar a la candidata socialista del duelo final de la elección presidencial, el 6 de mayo próximo.
El 21 de abril del 2002, Gérard Le Gall, el más eminente de los especialistas socialistas, había advertido: “Estadísticamente, hay una proximidad inquietante entre las intenciones de voto de Le Pen (extrema derecha) y Jospin (socialista)”. Días más tarde, Le Pen barría a Jospin. Cinco años más tarde, el mismo Le Gall advierte a los directores de la campaña socialista: “Hay un riesgo estadístico bien real para Ségolène”. Bayrou puede eliminar a la candidata socialista.
Ese es el escenario que inquieta a Ségolène y Sarkozy. La Francia de centro, derecha y extrema derecha puede precipitar un duelo relativamente fratricida entre Bayrou, centrista de origen demócrata cristiano, y Sarkozy, conservador. Ningún sondeo cotiza a Ségolène como ganadora en la primera vuelta. Todos los sondeos sugieren que Bayrou puede ganar en la segunda vuelta, si la campaña no sufriese un nuevo vuelco.
Ante tal evolución de la campaña, Ségolène parece estancada y Sarkozy recibió ayer un apoyo de mucho peso. Simone Veil, la ministra liberal que legalizó el aborto (1975), la primera presidenta del Parlamento europeo, apoya a Sarkozy y participará en su campaña, denunciando a Bayrou como un aventurero sin tropas ni proyecto, “que solo se representa así mismo”.
A 50 días de la primera vuelta, Ségolène y sus “elefantes” todavía esperan recobrar las intenciones de voto perdidas, Sarkozy confía en consolidar sus posiciones de candidato siempre líder, Bayrou espera continuar beneficiándose de la tendencia de fondo que confirman todos los sondeos, desde primeros de febrero.