| « Amenazas del "guerra civilismo" | Sombras etarras y franquistas » |
RdP
La insondable oscuridad que se cierne sobre los más hondos problemas nacionales quizá no facilite la comprensión de los nubarrones que se ciernen sobre nosotros.
Los soldados españoles destacados en el Líbano aspiran a cumplir una misión de paz. Sin embargo, la influyente World Defense Review (WDF) publica un erudito estudio de Walind Phares subrayando las inquietantes relaciones entre teología musulmana y terrorismo revolucionario, con evidentes implicaciones para España: la presencia militar en el Líbano (pacífica, para España) puede ser interpretada como “belicosa” e “inamistosa” para los grupúsculos islamistas prestos a poner bombas, con buena implantación en Francia, Argelia y España.
Follow up:
En otro terreno no menos sensible, ABC es citado por tercer día consecutivo como referencia internacional en materia de diálogo gobierno/ETA. En París, Liberation y Le Figaro comentan los distintos flecos de las informaciones, destacando este detalle de fondo: una mayoría significativa de españoles estiman que “no hay condiciones para dialogar con ETA”. En Qatar, Gulf Times comenta por extenso el proceso en curso insistiendo en la distancia que existe entre las aspiraciones independentistas etarras y las concesiones autonómicas “limitadas”.
Desde Alemania, el partido de las “selecciones nacionales” vasca y catalana se percibe con tonos de aquelarre. La ZDF, la segunda cadena de la tv alemana, da el tono con frases simples y directas: “Manifestación separatista” (..) “¿Tres selecciones nacionales en España?” (..) “Cataluña no es España”, etc.
Por una vez, el dramático goteo de los problemas de inmigración es presentado desde una óptica optimista. En Bucarest, el Bucarest Daily News publica una crónica muy positiva sobre Esperanza Aguirre, esperando la integración rápida de los inmigrantes búlgaros y rumanos instalados en Madrid. En esa misma línea, en Bruselas, Café Babel publica un reportaje sobre la integración plena y satisfactoria de rumanos instalados en Valencia. Un inmigrante rumano, Romeo Vieru, habla de este tipo de problemas: “Las lenguas regionales son un obstáculo importante para la inmigración. Hay otro tipo de cuestiones. Un día me detuvo la Guardia civil y me puso una multa de 450 euros, porque conducía sin permiso legal. No me preguntaron si estaba instalado legalmente o no: solo me multaron por conducir sin permiso. Dicho esto, ahora soy muy feliz en España, con mi familia”.