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RdP
El diálogo con ETA, la inmigración y la “burbuja” inmobiliaria suscitan sombrías advertencias.
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En París, el International Herald Tribune (IHT) subraya el alcance de las informaciones avanzadas por ABC sobre el comienzo del diálogo Gobierno / ETA, poniendo el dedo en la llaga: “Las negociaciones todavía no han comenzado y el proceso ya está entorpecido por la reaparición de la violencia etarra y por las advertencias de ETA, recordando días pasados que su lucha armada continuará hasta conseguir la independencia de la región vasca”.
La inmigración irregular se percibe como un gigantesco iceberg analizado desde muy distintos puntos de vista. Desde un ángulo positivo, en Buenos Aires, La Nación afirma: “España necesitará más inmigrantes, los próximos años, para poder asegurar su nivel de vida”. En París, Le Figaro plantea problemas bastante más inmediatos: la dispersión de los adolescentes llegados ilegalmente a las Canarias, y repartidos con distinta fortuna entre las distintas comunidades autónomas. En Viena, der Standard aborda el problema desde otras perspectivas inmediatas: “Se están reactivando nuevas rutas a través del Sahara, que plantearán nuevos problemas, mañana”. En Londres, Financial Times publica un gran reportaje, escrito en Senegal, contando como la migración hacia Europa, vía España, va mucho más allá de todos problemas policiales bien conocidos, ya que la esperanza del fin de la pobreza es un señuelo de una fuerza poderosísima.
Mientras tanto, la “burbuja” inmobiliaria continúa inflándose y alimentando los más negros fantasmas. En París, Le Monde abre toda su primera página con este titular, a cuatro de sus cinco columnas: “El mercado inmobiliario se calma”. Esa llamada de atención europea anuncia un largo y negro análisis titulado: “Se ha terminado la fiesta inmobiliaria”. Eric Le Boucher subraya que está comenzando a caer el mercado inmobiliario en los EE.UU. Y, a su modo de ver, el efecto “dominó” no tardará en llegar a Europa, España incluida.
Otro negro rostro del mercado inmobiliario español es el de los jubilados ingleses y norte europeos que invirtieron sus ahorros en una residencia secundaria entre Valencia y Alicante y corren el riesgo de perder ahorros y residencia, víctimas de la corrupción. El Telegraph londinense publica una crónica feroz, dando pelos y señales de las desventuras de algunos jubilados ingleses.