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En unas declaraciones al diario chileno El Mercurio, José María Aznar no cita a ETA en ningún momento, ni como protagonista ni como sospechosa de los atentados del 11-M, subrayando que “es muy difícil acertar al 100 por 100” ante amenazas terroristas de tales proporciones.
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Lucía Santa Cruz pregunta: “¿En el momento de recibir la noticia de los ataques del 11-M, se dio usted cuenta del significado político que iba a tener?”. Aznar responde: “Se me vino a la cabeza una cosa muy rápida. Los terroristas habían tratado una y otra vez de evitar que yo llegara al gobierno, intentando asesinarme. Ahora ya no era candidato, pero los terroristas decidieron despedirme intentando que mi partido no continuara en el poder”.
Aznar sigue matizando de este modo las consecuencias del 11-M a la corresponsal de El Mercurio: “Bueno, los terroristas siempre quieren intervenir en el proceso electoral de un país, pero para que tengan éxito, luego hace falta que se dé otro proceso ─el que se dio en España, desgraciadamente─ que es que la oposición, mayoría ahora, en lugar de responsabilizar a los terroristas del atentado, responsabiliza al gobierno español. Lo que afirmo siempre es que sin el ataque del 11-M, las elecciones españolas habrían sido distintas”.
Lucía Santa Cruz pregunta: “Mirando retrospectivamente, ¿habría manejado de manera distinta la crisis?”. Y Aznar responde: “Uno toma decisiones con la información que tiene y, desde ese punto de vista, lo que tenía que hacer el gobierno era informar a la gente, atender los heridos, garantizar la seguridad y que las elecciones se celebrasen con normalidad. Lo difícil de la lucha contra el terrorismo es que siempre tienes que acertar al 100 por 100. O aciertas al 100 por 100 o llega el momento en el que te golpean. Hay que acertar al 100 por 100 todos los días del año, de todos los años de la vida, mientras haya terrorismo. Eso es muy difícil”.
Sobre el proceso político que se pondría en marcha tras aquella tragedia, Aznar hace este balance: “En el 2004, ETA estaba prácticamente liquidada, y ahora está resucitando. Hace dos años, el problema es que ETA se rindiera. Hoy, desgraciadamente, la cuestión es cuanto tardará el Estado en rendirse”.