| « Moratinos, Siria y otros gendarmes | España: una economía de la incultura » |
La llegada de los soldados al Líbano coincide con la multiplicación de indicadores de alto riesgo.
Follow up:
Daily Star advierte que “nunca jamás un país ha estado tan enfermo de sus políticos”. “Enfermedad” internacionalizada: los chiíes libaneses aspiran a prolongar en toda la región las lecciones religiosas y militares de la revolución iraní.
L’Orient Le Jour afirma que “la movilización internacional se acelera; pero la estabilización continúa siendo precaria”.
Desde Nueva York, el informe oficial del secretario general de la ONU, Kofi Annan, reclama "el desarme de Hizbolá”. El ejército libanés ya advirtió hace días que no podrá desarmar a los militantes del Partido de Dios.
¿Qué harán o podrán hacer los soldados españoles en el corazón o la periferia de tal campo de minas..?
[ .. ]
Una temporada en el infierno. Gertrude Bell: aventuras, espionaje, mística y guerra revolucionaria.