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Algunos clérigos y juristas musulmanes comparan los enfrentamientos cainitas de las distintas familias musulmanas que se disputan el liderazgo cultural del Islam, en diálogo o guerra santa, cruzada, contra Occidente (Israel incluido), con la guerra civil española, para mejor subrayar su condición suicida.
El incierto futuro de esa guerra civil, religiosa, jurídica y política, entre distintas familias musulmanas, afecta al destino de las civilizaciones y está hipotecado a las distintas interpretaciones teológicas del concepto de Velayat-e faqih (del persa) o Wilayat al-Faqih (del árabe), un término jurídico musulmán que, si entiendo bien, significa algo así como “conservadores de la jurisprudencia” o “gobierno del docto” (jurista, etc.).
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En Qatar, Asharq Al-Awsat, diario de referencia, en el Golfo, publica una entrevista significativa, con un clérigo y jurista chií, Sayyid Dheya Al Musawi, que describe con mucha finura intelectual varios procesos capitales: las diferencias entre clérigos y juristas musulmanes, de distinta sensibilidad, enfrentados con las interpretaciones apocalípticas de la Wilayat al-Faqih, que, desde Teherán, se ha convertido en una doctrina revolucionaria de sustitución del antiguo pan arabismo. Si triunfase la visión mesiánica de los teólogos y guardianes de la revolución religiosa chií, en Irán, ese concepto (una suerte de “leninismo”, bonapartista y religioso) terminaría por amenazar la estabilidad de todos los regímenes musulmanes rivales de Irán.
Sayyid Dheya Al Musawi insiste en un punto bien comprensible, en español: los enfrentamientos actuales, entre musulmanes de distinta obediencia, pudieran precipitar una guerra civil religiosa quizá mucho más inquietante que la guerra civil española, por sus dimensiones internacionales.
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Ante la presencia de soldados españoles y europeos en el sur del Líbano, ese conflicto religioso entre musulmanes tiene un alcance internacional evidente.
Hizbolá comenzó por acomodarse en la harto precaria democracia libanesa, sin olvidar nunca sus orígenes revolucionarios iraníes. Hoy, nadie duda, en Oriente ni en Occidente, que Hizbolá funciona como una suerte de “internacional revolucionaria”, indisociable de las aspiraciones milenaristas de los clérigos iraníes. En Egipto, se teme el alcance pan árabe de la revolución iraní. En Washington se teme que las llamaradas revolucionarias de la versión iraní y libanesa de la Wilayat al-Faqih aceleren la guerra civil en Irak. Los especialistas en lucha anti terrorista denuncian la proliferación de manuales de guerra santa revolucionaria chií en el Líbano sur, donde estarán estacionados los soldados de la Fuerza internacional de Naciones Unidas en el Líbano (Finul).
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Aclaración NO sé si imprescindible sobre las historias de cama y lujuria de mi CJC.