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Manipulado, el pasado también puede convertirse en una pesadilla amenazante para el presente y el futuro.
Anthony Beevor, historiador militar inglés, autor de varias obras de referencia internacional, y, en particular, una todavía reciente historia de la guerra civil española, publica en Die Welt, en Berlín, un artículo muy melancólico, preguntándose si, en verdad, España no está corriendo el riesgo de “caer en el tribalismo político”. Beevor estima que España es un país moderno, “orientado hacia el futuro”, víctima de reflejos “tribales” de la peor especie, amenazantes para la convivencia; ya que, a su modo de ver, la utilización partidista de la memoria colectiva es una amenaza peligrosa. Beevor estima que España necesita un pacto de la memoria que recuerde a todas las partes el costo trágico de la guerra civil.
Follow up:
Esa amenaza de “vampirismo retrospectivo” cohabita en la escena internacional con la emergencia de otra España, alejada del sectarismo político. En Londres, Financial Times publica una carta de Tim Connell, director del departamento de Language Studies de la Ciudad Universitaria londinense, afirmando que el español y el chino mandarín están “amenazando” el puesto del inglés en la nueva escena del comercio y la influencia internacional.
Los pescadores europeos tienen, por el contrario, una imagen bastante negra de la flota pesquera española. En Londres, Fish Update publica un comentario muy duro afirmando que, según las estadísticas de la UE, los barcos de pesca españoles son los que incumplen de manera más llamativa las normas y reglas comunes, sin que el gobierno español los “castigue de manera apropiada”.
El nuevo puesto de España en la UE tiene muchos matices. En Londres, Financial Times publica un análisis subrayando que Polonia ha suplantado a España como primer país receptor de ayudas financieras. En París, Les Echos da otra imagen de la misma cuestión de fondo: el salario mínimo de los españoles está en una media muy alejada de los salarios mínimos franceses o ingleses, aunque bastante superior a los salarios mínimos de Europa del Este.
EUObserver afirma que la Comisión proyecta lanzar una suerte de festival europeo de la canción, preguntándose por las oportunidades de la nueva canción española, como factor de promoción de la “idea europea”. Vaya usted a saber.