RETRATO DE JUAN PEDRO QUIÑONERO
Sergio Vila-Sanjuán
[La Vanguardia, 31 marzo 2004] Una de los figuras importantes del periodismo cultural español contemporáneo es Juan Pedro Quiñonero, que en los años 70, primero en Informaciones y después en Destino, desarrolló una amplia labor informativa sobre temas literarios, artísticos y de pensamiento entonces de vanguardia.
COMO QUIEN ESPERA EL ALBA
José María Pozuelo Yvancos
[ABC Cultural, 4 noviembre 2000] [ .. ] Anales del Alba es una apuesta intergenérica, transversal; igual que novela se podría haber calificado de poema narrativo o elegía sin más [ .. ] Como ocurría en La muerte de Virgilio de Hermann Broch [ .. ] el Tiempo de esta novela deja de ser cronológico, para resumirse en un instante angustiado, el instante de la lucidez [ .. ] este formidable libro: la densidad poemática no se alberga sólo en las imágenes atroces, en las metonomias del horror y la barbarie de las tropas romanas o la degradación moral de sus generales; alcanza más allá: en la conciencia de que todo Apocalipsis ..
El tiempo recobrado
JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS
[ABC, 13 abril 2004] Marcel Proust está presente de muy distintas maneras en este volumen (1) de memorias de Juan Pedro Quiñonero. Podría decirse que el dispositivo de su arranque es la configuración de un personaje que adquiere conciencia de sí mismo en el momento en que pone en marcha la linterna mágica del tiempo vinculada a unos lugares, pero sobre todo a las lecturas, a la arquitectura sentimental que unos libros han ido construyendo.
En busca de las letras
RAFAEL CONTE
[El País, 14/08/2004] Existe una constante dialéctica que atraviesa de principio a fin toda la obra finalmente literaria de Juan Pedro Quiñonero, que oscila siempre entre varios géneros -periodismo, crítica artística y literaria, ensayo, novela y memorialismo- y que ahora publica con este su duodécimo y mejor libro (1), en una carrera oscilante, tan repleta de lagunas como de vacilaciones y con más interrupciones de lo debido. Y esa constante no es otra que la dialéctica entre el exilio y el reino, entre su tierra, calificada como un país autodestruido por su cainismo, y el exilio o destierro en el que ha transcurrido casi toda su existencia, entre la Ítaca de sus sueños, que siempre le ha obsesionado, como un paraíso para volver y vivir, y la felicidad subsidiaria y fugitiva que le ha dado su vocación total, la de la cultura y la escritura, que ha dominado su vida.