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Entrevista con Nicolas Sarkozy

17 Jun 2007, by Quiñonero, Categories: Francia

[20 abril 2007] A cuarenta y ocho horas de la primera vuelta de una elección presidencial decisiva para Francia y Europa, Nicolas Sarkozy, conservador se cotiza como casi seguro vencedor de la primera ronda y posible vencedor de la segunda, donde, salvo vuelco excepcional, a favor de Jean-Marie Le Pen, sus posibles rivales pudieran ser Ségolène Royal, socialista, o François Bayrou, centrista.

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¿Cuáles son los proyectos de sus rivales que le parecen compatibles con los suyos; y cuales son sencillamente incompatibles, a su modo de ver?

Se trata de proyectos profundamente incompatibles y profundamente diferentes. Ségolène Royal no propone otra cosa que prolongar y extender, hasta el infinito, las promesas de asistencia, en el marco de una sociedad inmóvil. El proyecto que ella vuelve a formular es el viejo proyecto socialista que ya fracasó con Lionel Jospin y sus predecesores. François Bayrou, por su parte, solo propone una cosa: intentar reunir a unos rivales, de izquierda y derecha, que no están de acuerdo en nada y no tienen nada en común; si no es la voluntad de prolongar el inmovilismo, no hacer nada, sin decidir de nada. Por mi parte, defiendo un programa simple y claro: quiero devolver la esperanza a mi país, dando todo el papel que les corresponde a los grandes valores esenciales: el trabajo, el esfuerzo, el mérito, el respeto y la fraternidad. Cuando recuerdo que Ségolène Royal propone renovar si no ampliar la semana laboral de 35 horas; o la escucho excusando o diciendo comprender a los gamberros que destrozan las estaciones de metro y ferrocarril, me digo que tenemos visiones del futuro de Francia diametralmente opuestas. Sencillamente.

EL ODIO Y LA SEGUNDA VUELTA

Max Gallo ha llegado a decir que, en verdad, a su modo de ver, sorprende el odio de sus rivales. Le Pen incluso ha llegado a ironizar sobre su condición de hijo de inmigrantes.

Que quiere que le diga… el mismo Le Pen reconoce que somos muy diferentes. Efectivamente. Somos muy – muy diferentes. Pero no pienso entrar en ataques de esa índole. Tengo respeto por el pueblo francés. Por nuestras tradiciones. Para mi, una campaña debe ser un gran momento de debate ciudadano. No deja de ser triste y fascinante que Bayrou, Royal y Le Pen solo estén obsesionados por una cosa, que tienen en común: criticarme. ¿Por qué no defienden sus propias ideas? Es un error. Los franceses van a elegir un proyecto, un candidato. Por mi parte, sigo mi camino, defendiendo mis ideas y mis valores: trabajo, mérito, esfuerzo, solidaridad.

Tras la gran batalla de la primera vuelta, nada está ganado, para nadie. Queda la segunda vuelta, la decisiva.

Si estoy en la segunda vuelta, haré otro tipo de campaña. De entrada, queda por insistir en lo esencial: todo lo que he dicho lo haré. Soy consciente que, en el pasado, no siempre se ha dicho la verdad. De ahí una cierta decepción. Yo pido la confianza y me comprometo a rendir cuentas, regularmente. En mi caso, lo esencial son los valores de principio, valores morales de fondo. Comenzando por decir la verdad y no traicionar. El poder también hay que ganarlo en el terreno de las ideas.

LAS MUJERES Y EL CAMBIO INMEDIATO

¿Habrá muchas mujeres en su primer gobierno, si termina siendo elegido presidente?

Tengo unos compromisos bien conocidos, que pienso cumplir. Si soy elegido presidente, en mi gobierno habrá igualdad, paridad, de hombres y mujeres. Se trata de algo fundamental. Quiero aplicar, inmediatamente, la norma de una igualdad evidente, bien visible. Se trata de un terreno muy sensible, en el que un presidente y su gobierno deben ser los primeros en dar ejemplo.

¿Cuales serán las primeras medidas de los primeros cien días de su posible presidencia?

Si los franceses me dan su confianza, convocaré una sesión extraordinaria del Parlamento, el próximo verano. Y someteré a la Asamblea Nacional y el Senado tres textos importantes. De entrada, me parece indispensable crear un choque positivo, a favor del trabajo y la producción de riqueza, pagando mejor las horas extraordinarias, exonerándolas de toda carga fiscal y social, suprimiendo los derechos de donación y sucesión para la casi totalidad de las familias, autorizando la deducción fiscal de los intereses de los prestamos inmobiliarios. A continuación, me parece indispensable dar a la justicia los medios imprescindibles para combatir la delincuencia: se reformará el derecho penal para los mejores, se crearán nuevas penas para los delincuentes reincidentes. En tercer lugar, abordaré el problema de la inmigración: el reagrupamiento familiar de los inmigrantes estará supeditado a la existencia de recursos legales para sostener a esos familiares que se desea hacer entrar en Francia. Inmediatamente, ya después del verano, se convocarán cuatro grandes cumbres sociales, para reformar negociando. A esas medidas de fondo, nacionales, hay que añadir iniciativas diplomáticas básicas. Desde la primera semana de mi entrada en funciones, haré un primer viaje a Berlín y a Bruselas, con el fin de discutir con nuestros interlocutores europeos y preparar con ellos la mejor manera de salir de la crisis en la que se encuentra sumida la Unión Europea.

LA RUPTURA DE FONDO

¿Cuáles serán las grandes reformas del primer año de su presidencia?

El mercado del trabajo y dar una seguridad más firme a las trayectorias laborales, profesionales. Es urgente, igualmente, reformar la enseñanza superior e insistir mucho en la investigación. Otro gran terreno de fondo: la reforma del funcionamiento del Estado y los servicios públicos. Se trata de reformas de la mayor importancia, cuestiones de fondo, que es necesario acometer sin prisa pero sin pausa. Y, por supuesto, los grandes temas de trabajo europeos.

Hay una parte del electorado francés que parece estar inquieta con algunas de sus posibles reformas. Hay quienes temen un enfrentamiento social de fondo, como ya ocurrió durante los inviernos de 1995 y 2005.

He dicho, desde el principio de esta campaña, que hablaré claro, lo diré todo y lo explicaré todo a los franceses, durante la campaña, para poder realizar todo lo prometido, tratándose de reformas que me parecen indispensables. Si los franceses deciden concederme su confianza, tendré la legitimidad necesaria para proceder a realizar las grandes reformas que Francia necesita, para poder continuar siendo ella misma. Dicho esto, es una evidencia que abordaré tal proceso de reformas en estrecha concertación con todos los interlocutores sociales. Y los franceses, todo ellos, en definitiva, podrán juzgar por sí mismos. No hay reformas eficaces sin diálogo social de fondo, paralelo al debate democrático.

RELACIONES TRASATLÁNTICAS

En el terreno europeo, ¿cuáles son las proposiciones que, a su modo de ver, pudieran sacar a la UE de su crisis de fondo?

Si soy elegido presidente, comenzaré por proponer a todos los aliados europeos la adopción de un Tratado constitucional ligeramente simplificado, limitado a las cuestiones instituciones que nadie ha contestado durante la campaña del referéndum. A mi modo de ver, hay una urgencia evidente: dar a la Unión unas instituciones que funcionen y sean eficaces, para continuar el proyecto común de la construcción política de Europa. A partir de esa primera iniciativa, podríamos entonces, y solo entonces, comenzar a elaborar serenamente un nuevo Tratado fundamental. Ese futuro Tratado sellaría la dimensión política definitiva de Europa, teniendo en cuenta, por supuesto, las aspiraciones manifestadas por los pueblos europeos. Deseo decir las cosas con mucha claridad: respetaré la decisión de los franceses de rechazar el proyecto de Tratado constitucional; pero también deseo que mi país enseñe, ahora, el camino que es urgente tomar para poder salir del callejón sin salida en el que se encuentra Europa

Europa, precisamente, hace más de diez años que tienen un crecimiento económico más débil que los EE.UU. ¿No tiene la impresión que Europa, globalmente, está un poco fatigada y no deja de perder terreno en la nueva geografía del poder y la influencia mundial?

Creo que nosotros los franceses tenemos un parte de responsabilidad en ese alejamiento creciente, ante la falta de vigor del crecimiento económico y el dinamismo norteamericano, en la nueva realidad mundial. De ahí este deseo: a mi modo de ver, el Banco Central Europeo (BCE) debiera tener más en cuenta el objetivo común de apoyo al crecimiento económico. Al mismo tiempo, es una evidencia, para mí, la necesidad de dotar a Europa de una política industrial digna de ese nombre. Europa, al mismo tiempo, debe hacer entender su voz de manera más enérgica en las negociaciones comerciales internacionales. Los Estados Unidos asumen todas sus responsabilidades, en esos terrenos. Nosotros debemos hacer otro tanto. ¿Porqué debiéramos quedarnos quietos cuando nuestros rivales no lo están..?

RELANZAR EUROPA

¿Cuáles son las políticas europeas que le parece más urgente relanzar?

Es urgente ahondar en el terreno de la política económica e industrial. Podemos y debemos hacer más cosas, juntos. Desunidos perdemos la fuerza que podemos conseguir trabajando en común. Otros terrenos evidentes: la lucha contra la inmigración y el co desarrollo. Se trata de grandes desafíos europeos, evidentemente. La política energética y del medio ambiente. Se trata de urgencias a abordar con rapidez y energía. La investigación, otro de los temas capitales, para todos los pueblos europeos.

¿Cómo concibe usted las relaciones entre Francia, Alemania, Inglaterra, Italia y España, en el doble terreno bilateral y multilateral?

La amistad franco alemana es esencial para el proyecto europeo. A menudo, en el pasado, nuestros dos países han permitido hacer avanzar el proyecto de la construcción política de Europa, cuando todo parecía estancado. Hoy, cuando Europa atraviesa una crisis profunda, esta vieja amistad debe estar siempre al servicio del ideal europeo. Al mismo tiempo, ¿cómo olvidarlo?, en una Europa de veintisiete miembros, todos necesitamos de todas las energías y de todas las voluntades. Mi deseo es que los Estados que deseen avanzar más rápido puedan hacerlo, y constituir “grupos motores”, para lanzar juntos políticas comunes en la que ellos tienen intereses particulares. En ese sentido, de manera muy concreta, España y la relación franco-española me parece que deben jugar un papel central, por ejemplo, en materia de lucha contra el terrorismo o contra la inmigración ilegal.

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