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RdP
No hace falta ser un lince para descubrir que José María Aznar también habla de Jacques Chirac y JL Rodríguez Zapatero, sin nombrarlos, cuando hace calurosos elogios de Nicolas Sarkozy.
Le Figaro destaca un artículo de Aznar titulado: “Nicolas Sarkozy es de fiar; lo sé por experiencia”. En el contexto francés, y conociendo la historia de las relaciones personales y políticas de Aznar con Chirac, un lector nada malévolo entenderá el mismo título como una alusión a la escasa credibilidad personal del presidente saliente.
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Aznar guarda un exquisito silencio sobre sus relaciones con Chirac, que tuvieron su momento álgido, quizá, cuando el presidente francés decidió crear la actual UMP, presentando a Aznar como la más sólida esperanza política para Europa. Está por escribir la historia de sus desencuentros. En su artículo del Figaro, Aznar bien pudiera aludir a Chirac cuando afirma: “Sarkozy no pertenece a esa vieja escuela que receta viejas letanías sobre viejos problemas; para intentar evitar, sin duda, que la gente comprenda que no tienen nada que decir”.
Y parece una evidencia que cuando Azar dice conocer y apreciar las ideas políticas de Sarkozy en materia de inmigración parece estar recordando sus diferencias de fondo, en ese terreno, con las políticas de Zapatero.
Sin citarlos nunca, también parece evidente que Aznar alude a Chirac y Zapatero cuando elogia a Sarkozy hablando de unos desafortunados tiempos, “cuando es frecuente que lleguen al más alto nivel políticos mediocres, sin convicciones y sin proyecto”. Y continúa aludiendo, quizá, al arte chirquiano de la conquista del poder con malabarismos populistas cuando hace este elogio de Sarkozy: “Él dice la verdad. Habla a sus compatriotas sin esperar que crean una cosa para hacer luego otra distinta”. Habrá quien recuerde en esa frase las campañas presidenciales de Chirac, a la izquierda y la derecha, para gobernar luego a otras y distintas bandas.