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[14 dic. 05] La prensa financiera anticipa la decisión gubernamental en la cesión de ASF, la Sanef et l'APRR, tres autopistas francesas, cuya privatización aportará a los presupuestos del Estado unos 15.000 millones de euros: Cintra y Caja Madrid saldrían gravemente perjudicadas; Albertis se habría beneficiado de su asociación con la influyente familia Peugeot.
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Liberation denuncia una “privatización envenenada”, del principio al fin, con muchos flecos altamente conflictivos: presiones de grupos políticos, presiones de grupos financieros y unas decisiones finales a las que Cintra pudiera recurrir judicialmente.
Según Les Echos, el gobierno francés habría decidido ceder el 70,2 % de APRR al grupo Eiffage-Maquarie, al precio de 61 euros por acción. Hace meses que, según la prensa francesa, un consorcio formado por Cintra Concesiones de Infraestructuras de Transporte, el grupo canadiense Borealis Infrastructure Management y la Sociedad de Promocion y Participacion Empresariales de Caja de Madrid habría hecho una oferta superior, manifestando su decisión de pagar hasta 62 euros por acción.
Cintra y Caja Madrid se consideran víctimas de numerosas manipulaciones ‘poco ortodoxas’ de un dossier que Liberation califica de “muy político”, en el peor sentido del término.
El 50,4 % ASF sería concedida a Vinci, que era el candidato único a la compra, con una oferta de 50 euros por acción. Varios analistas han denunciado las condiciones de cesión a un candidato único, sin alternativa ni competencia de ningún tipo.
El grupo Albertis sería el gran beneficiario en la concesión del 75,7 % del capital de la Sanef, asociado a grupos franceses, muy particularmente influyentes, como la todopoderosa Caisse des dépôts et consignations, Axa y el holding de la familia Peugeot.
Cintra y Caja Madrid pudieran presentar un recurso contra la decisión gubernamental, si el gobierno confirmase las decisiones avanzadas por la prensa francesa; pero no es evidente que tal amenaza tuviese un carácter disuasivo: enfrentarse jurídicamente al gobierno de Jacques Chirac sería largo, complicado y muy costoso, con unos resultados muy inciertos. El Estado francés se encuentra financieramente próximo a la bancarrota inconfensable; y los 15.000 millones de euros conseguidos a través de la privatización de algunas autopistas estarán consagrados a cubrir necesidades presupuestarias urgentes.