| « Acuerdo OMC, jalón histórico para la PAC europea | La España de Zapatero, "vientre fofo" de la UE » |
[17 dic. 05] La Cumbre de Bruselas instala durablemente a España como poder periférico dentro de la UE, aliado a un país en declive, Francia; cuando Alemania se consolida como la gran potencia tutelar e Inglaterra confirma sus relaciones privilegiadas con la ‘nueva Europa’, muy alejada de la diplomacia gubernamental española.
Follow up:
Angela Merkel, cuyo proyecto político personal fue saludado como un “fracaso”, se ha convertido en menos de cien días en la personalidad determinante de todos los equilibrios presupuestarios, políticos y diplomáticos europeos. La canciller de Alemania es, ella sola, el sostén que impide el aislamiento de Francia, la aliada que favorece las reformas que exige Inglaterra, y paga con dinero propio a los países del Este tantas ayudas como Zapatero se vanagloria de conseguir con dinero ajeno.
El Tratado de Niza (2001) instaló a España en el grupo de los seis países más influyentes de la UE. El proyecto de Tratado constitucional europeo (2004) retrocedió a España a un nivel más modesto, que los analistas más independientes interpretaron afirmando que “su poder potencial en la Unión se ve seriamente dañado, en comparación tanto con los países grandes como los pequeños”. La Cumbre europea de Bruselas (15-17 dic. 05) reafirma a España como país demandante de ayudas, cuando la Unión toma el rumbo impuesto por Tony Blair y Angela Merkel, las personalidades más alejadas de la sensibilidad política gubernamental española.
Financial Times afirma que Angela Merkel impresiona y ha terminado por convertirse en una personalidad determinante para conseguir un acuerdo presupuestario europeo, poniendo a Alemania en el corazón de la toma de decisiones continental.
Wiesbadener Kourier afirma que la canciller alemana ha puesto el presupuesto nacional al servicio de un acuerdo europeo, aceptando importantes sacrificios nacionales a cambio de jugar un papel determinante en Europa.
La BBC afirma que Tony Blair ha evitado el fracaso presupuestario europeo, aceptando sacrificios nacionales pero consiguiendo una concesión decisiva: que la Política Agraria Común (PAC), que absorbe más del 40 % del presupuesto comunitario, sea revisada hacia el 2008 / 2009. Se trata de un punto capital: Inglaterra impone una reforma de fondo, que está llamada replantear los fundamentos históricos de la financiación común europea, dominados, hasta ahora, por la influencia francesa, en declive.
Le Nouvel Observateur recoge las declaraciones muy optimistas de Jacques Chirac, afirmando que el acuerdo de Bruselas es “un buen acuerdo para Europa”, dejando entender que Francia ha conseguido sus objetivos nacionales. Se trata de una verdad muy parcial: Francia se ha comprometido a revisar la PAC dentro de apenas tres años; y la UE ha rechazado las exigencias francesas de revisar a la baja el IVA de la hostelería, cuando los restauradores esperan a Chirac con la estaca de amenazas de manifestaciones de protesta, en Navidad.
A falta de matizaciones imprescindibles, las primeras conclusiones de la Cumbre europea, confirman que Inglaterra / Tony Blair consolidan sus diálogo muy fructífero con la ‘nueva Europa’ del Este, muy favorable a las relaciones privilegiadas con Washington; Alemania / Angela Merkel se instalan durablemente como primer contribuyente y primera potencia continental; mientras que las posiciones inmovilistas de Francia / Jacques Chirac, que España / Zapatero han privilegiado, pierden terreno de manera significativa.
Mientras el presidente Zapatero se considera muy satisfecho con los resultados de la Cumbre, algunos observadores proclaman un “acuerdo de mínimos”. En su primera selección de reacciones de líderes europeos al acuerdo de Bruselas, la agencia Reuters no recogía ninguna declaración del primer ministro español.