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[12 dic. 05] España apenas tiene cinco días para ‘mover ficha’ en la escena europea, si no desea ser víctima del chantaje entre dos modelos presupuestarios antagónicos.
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Francia es consciente de vivir el gran combate de su agricultura nacional, la gran beneficiaria (junto a España, Alemania e Inglaterra, en distinta medida) de la Política Agraria Común (PAC). Inglaterra desea reformar o conseguir un calendario de posibles reformas de la PAC, que absorve el 42 % del presupuesto común. Alemania y Luxemburgo aspiran a servir de intermediarios.
España ha recibido los últimos años más de 40.000 millones de euros a través de los fondos de cohesión. Chirac fue el primero en anunciar a Zapatero que España debe “despedirse” de tales ayudas. Blair confirmó el proyecto británico de recortar profundamente tales fondos. ¿Puede el futuro de la agricultura española quedar hipotecado al chalaneo presupuestario Paris / Londres...?
No es un secreto que la PAC cuesta cara y tiene muchos inconvenientes: los precios protegidos para los agricultores son precios más caros para los consumidores; la protección de las agriculturas ricas (España incluida) cierra los mercados a las agriculturas pobres (africanas y americanas); los subsidios europeos y norteamericanos tienen un costo devastador para el resto del mundo...
Por su parte, algunos vecinos de España, como Argelia, sueñan en la apertura de los mercados y las inversiones masivas de las grandes multinacionales, europeas y norteamericanas.
España tiene apenas cinco días para tomar decisiones estratégicas:
--Avanzar ideas propias, que permitan escalonar el fin de las subvenciones, en un plazo razonable. Blair está abierto a las alternativas.
--Tomar partido entre partidarios (Chirac) o adversarios (Blair) de la reforma pendiente de la PAC.
--Intentar escapar a la trampa presupuestaria y a la trampa mortal del proteccionismo subvencionado. Angela Merkel se encuentra en esa línea: pero, hasta ahora, el diálogo Zapatero / Merkel ha sido nulo.