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[21 nov 06] Alemania y Francia se movilizan contra Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE). La anunciada subida de los tipos de interés, a primeros de diciembre, tira hacia la alza del euro, inquieta a los gobiernos de Jacques Chirac y Angela Merkel y tendrá un costo imprevisible para el bolsillo de los españoles.
Follow up:
El ministerio francés de finanzas ha filtrado a Le Figaro un informe voluntariamente catastrofista sobre los posibles efectos desastrosos de una subida “prematura” del precio del dinero: más paro, menos prosperidad, y unas familias con el gasto amenazado. Desde Alemania, la Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) reagrupa el fuego graneado contra el presidente del BCE: “una amenaza”, “comportamiento poco amistoso”, “un riesgo”.
Por su parte, cambistas y medios bursátiles se limitan a tomar nota de las primeras consecuencias de los anucios de Trichet: el euro se cotiza a la alza; y comienza a especularse con el alcance real del precio del dinero y su repercusión en el bolsillo e hipotecas de los ciudadanos.
Financial Times ha destacado otra versión del anuncio de Trichet: Inglaterra hubiera podido crecer más y mejor, todavía, de pertenecer al euro, que ya beneficia a todas las economías en distinta medida.
Para España, una subida tímida de los tipos no tendrá consecuencias alarmantes inmediatas: las hipotecas subirán algunos euros, que pudieran contarse en muy pocas decenas. Por el contrario, las reacciones mucho más negativas para Alemania y Francia, los primeros proveedores y clientes de España, en Europa, siempre tienen consecuencias negativas para Madrid.
El anuncio de una huelga de transportes, en Francia, a partir de mañana, introduce nubarrones sociales en esa invernal meteorología monetaria.