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[15 nov. 05] La Unión Europea (UE) ha aceptado abrir negociaciones agrarias y pesqueras con sus vecinos mediterráneos, con el proyecto de liberalizar los intercambios comerciales de productos naturales y pesqueros.
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Las negociaciones afectarán a toda la cuenta mediterránea, pero, en verdad, España, Francia e Italia están en muy primera línea de ‘fuego’ ante Marruecos, Argelia y Túnez.
Se trata de un proyecto anunciado en la declaración de Barcelona de 1995, que ha tardado diez años en ponerse en marcha, pero tardará mucho menos en tocar problemas sensibles para Madrid y París, que son las grandes capitales beneficiarias de los aranceles proteccionistas y los subsidios presupuestarios de la Unión.
Mariann Fischer Boel, comisario para agricultura y desarrollo ha celebrado el lanzamiento del nuevo proceso euro – med con una terminología librecambista que chirría en los oídos franceses: “La liberalización es una de las prioridades de la Nueva política de buen vecindario de la UE. La liberalización del comercio agrícola aportará beneficios a todas las partes”.
“Liberalización del comercio agrícola”: frase que suena a ‘provocación’ en París y Madrid escucha con reserva: ¿qué sectores españoles sufrirán o se beneficiarán de la llegada a Europa de los productos agrícolas norte africanos?...
Francis Ghiles, antiguo corresponsal diplomático del Financial Times, especializado en asuntos económicos, ha sido ‘reclutado’ por un periódico marroquí para glosar las ventajas e inconvenientes del futuro libre-cambio euro mediterráneo. Y sus conclusiones son de una crueldad estimulante: los Estados del Sur llevan años trampeando, con unas economías esclerotizadas; mientras que los Estados del Norte (Francia y España, nunca nombradas, pero bien presentes) temen perder sus actuales ventajas y jamás critican a Marruecos o Argelia, con el pretexto de no “desestabilizar la región y hacer el juego al islamismo radical”.
Ha llegado, en teoría, la hora de la verdad. Las negociaciones comerciales euro mediterráneas están comenzando. Francis Ghiles se pregunta si, en verdad, el comercio euro – med no es “el último refugio del tercer mundismo”.
A partir de ahora, comienza un largo proceso histórico que debiera culminar con la liberalización esperada de sectores ultra sensibles (pesca, agricultura) para España, cogida en la ‘pinza’ del inmovilismo proteccionista francés y las aspiraciones ‘librecambistas’ de Marruecos y Argelia.