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[13 nov.05] El costo económico de dos semanas de incendios, muerte y violencias, en los suburbios de París, y en toda Francia, lo pagarán parcialmente los contribuyentes de toda la Unión Europea, y pudiera complicar los acuerdos presupuestarios comunes, donde están hipotecadas las ayudas que reciben muchas regiones y ciudades españolas.
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Según las compañías de seguros francesas, hasta el viernes pasado, los destrozos de dos semanas de vandalismo suburbano tienen un costo aproximado de unos 200 millones de euros. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión europea, ha ofrecido a Francia 50 millones de euros.
Tras entrevistarse con Dominique de Villepin, primer ministro, Barroso afirma que la UE pudiera llegar a ofrecer a Francia hasta unos 1.000 millones de euros, que debieran salir de un presupuesto común europeo que enfrentan a primera sangre política a París y Londres.
Barroso justifica tan respetable solidaridad presupuestaria, inmediata, afirmando que, a su modo de ver, la crisis francesa “también es un crisis para el resto de Europa”.
En nombre de tal solidaridad, el costo de las violencias francesas tendrán una repercusión inmediata para el bolsillo de todos los contribuyentes europeos.
Una ayuda inmediata de 50 millones de euros no tendría consecuencias importantes en el presupuesto de la UE. Una ayuda posterior de 1.000 millones comenzaría a pesar de manera significativa en el gran chalaneo continental, cuando los presupuesto del Estado francés ya tenían previstos unos 8.600 millones de euros consagradas a ayudas suburbios y la integración social, que tanto deja de desear, en Francia.