| « Rato denuncia el inmovilismo europeo | Europa retrocede ante EE.UU. en I&D. España, a la cola de Europa » |
[24 oct. 05] Con un lenguaje muy diplomático, pero de una transparencia luminosa, Rodrigo Rato, director general del FMI, lanza en el suplemento económico de Le Monde un severo ataque contra el inmovilismo de Francia, Alemania e Italia, paralizando el progreso del resto de Europa.
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Rato no cita nunca a ningún Estado miembro de la Unión, pero no es necesario ser un lince para adivinar quien se oculta tras este inquietante retroceso continental: “Desde hace algún tiempo, Europa está sistemáticamente rezagada, muy por detrás de otras regiones económicas internacionales y muy por detrás de sus resultados de otro tiempo”.
Rato parte de una evidencia: “La economía mundial vive desde hace años una expansión importante, con unos niveles de crecimiento, en el 2004, que son los más altos de toda una generación”.
Ante tal dato básico, Rato saca una tímida consecuencia: “Europa puede hacerlo mejor”, ya que, en la actualidad, “el crecimiento europeo depende, en buena medida, del crecimiento de los EE.UU.”.
Con cierta moderación verbal, muy diplomática, Rato enumera un primer catálogo de los principales problemas que inmovilizan el progreso económico y social de Europa:
1. Timidez de unas reformas pendientes “que comprometen cada día más la prosperidad futura de Europa”. Se trata de un ‘tiro elíptico’ contra el ‘trío calaveras’, París, Berlín, Roma.
2. Reforma prioritaria y pendiente: el mercado del trabajo. Y un recuerdo dramático: uno de cada dos jóvenes europeos no tiene trabajo.
3. “Elemento crucial”: el envejecimiento de Europa... “las prestaciones sociales van aumentar, cuando la población activa que las financia comienza a reducirse”.
4. Las reformas deben ser nacionales, pero la coordinación europea puede ser muy eficaz, y, en muchos casos, hay que atacar con urgencia las reformas de la seguridad social y las jubilaciones.
5. “Es urgente reducir el costo de la creación de empleos. El nivel elevado del salario mínimo es, con frecuencia, un obstáculo para la creación de empleo”.
6. “Una mejor integración de los mercados de mercancías y servicios”.
7. “Una integración financiera más sólida”.
Sin hacer un catálogo cerrado de las reformas pendientes, Rato se remite sin decirlo a su propia experiencia personal, como co-autor, con Aznar y otros líderes europeos, de la estrategia de Lisboa.
No sin cierta malevolencia ‘gallega’, Rato recuerda su propio trabajo como ministro español de economía: “A pesar de un nivel de paro elevado, la moderación salarial y las medidas de ajuste permitieron crear unos 12 millones de puestos de trabajo, entre 1996 y 2004... es decir, un balance semejante al de los EE.UU.”. Por aquellos años, España fue el primer creador de puestos de trabajo de Europa.